EL SENTIDO DE LA VIDA 3.8

Lisa llamó a Souta. No había novedades, solo Árin había solicitado seguridad para los transportes por la amenaza que sugería la manifestación de gente a las puertas de su casa. Se había hecho de noche y volvimos a casa. A Saúl se le notaba el cansancio en la cara. Era tarde y fuimos directos a las habitaciones. Yo, como la noche anterior, acompañaría a Juliette. Mientras ella se duchaba yo me tiré sobre la cama. Estaba agotado. Por la ventana entraba la ligera luz de la luna. Juliette salió secándose el pelo y la habitación se refrescó con su olor. Me levanté para quitarme la ropa y dando vueltas por la habitación nos encontramos de frente. Me besó. Me quedé quieto por un instante pero luego la cogí por la nuca y la besé. Nos besamos muy despacio y  la toalla que llevaba se cayó. La miré desnuda. Acaricié y besé sus tetas mientras ella tiraba de mi camisa hacia arriba. Paré solo un instante para arrancarla. Salieron todos los botones disparados. Los pantalones y la ropa interior la quité aprisa. Desnudo volví a juntarme contra su cuerpo y a besarla mientras andábamos torpemente hacia la cama donde caímos. Besaba su teta cogiéndola con la mano y bajé hasta besar su coño. Ella me cogió con fuerza la cabeza y enloquecí besando y mordiendo su clítoris. Cuando la miraba la veía mirando al techo mordiendo su labio inferior y a mí más me gustaba. Me levanté sobre ella, nos miramos y metí la polla suavemente. Con las piernas cruzadas en mi espalda empujaba para que la penetrara y cada vez que entraba era más y más intenso. Tenía la mano sobre su cuello y mordía mi pulgar. Nos cambiamos de lugar y ella quedó sobre mí. Agarré su cadera y ella se la metió. Empezó a cabalgar y sentía como subía y bajaba con las manos sobre la cintura. Cuando se tumbaba sobre mí, agarraba su culo con fuerza y no dejaba que parase de sentir como la metía. No queríamos terminar, era el placer absoluto.

Imagen

–          No me apetece pasarlo mal. – Susurré a su oído, abrazados, relajados después de hacer el amor.

–          ¿Por qué vas a pasarlo mal? – Preguntó.

–          Está claro que no soy especial. Encontrarás a otro hombre.

–          Por el amor de Dios. No soy una propiedad. ¿Por qué no puedes disfrutar del momento? – respondió indignada.

–          Disfruto. Pero no quiero que sea algo pasajero.

–          Todo es pasajero Ben. Solo tú te haces daño. Disfruta del momento que vives. Nada es eterno y por supuesto tú y yo estamos aquí y ahora pero mañana no y no podemos sufrir por ello y menos aún sufrir antes de tiempo.

–          Tienes razón Juliette. Ha sido maravilloso.

–          Lo ha sido Ben. 

Anuncios